domingo, 2 de octubre de 2011

Nueva vida.


Se encontraron de frente. Unos ojos clavados en los otros.

Abrió la boca, pero ella tapó su voz con sus firmes palabras.

“Cuando te veo con la cabeza alta,

como si nunca hubieras cometido errores,

me da la risa.

Lo sabes, eres incapaz de mirarme a los ojos.

Pero, eh! ¿Sabes una cosa? Gracias.

Ahora sé lo que es la felicidad.

Esto de vivir sin garrapatas (como tú) es un paraíso.”

Dicho esto giro sobre sus Marteens de doce puntas,

encendió un cigarrillo y dejó que el humo volara.

Como ya volaba ella.



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